Un Nuevo compromiso profesional: No ser tan profesional?

Cuando el pobre lava llueve, así puedo definir esta semana en mi trabajo… me renuncia una de las mejores del equipo, despiden a mi superior luego de 34 años de servicio, quien además es una bellísima persona, y por supuesto una revolución de cambios propios de una transición de una empresa familiar a una corporación que además tiene una cultura de esas complicadas… no digo más, pero menos tampoco.

En fin, como si era poco todo lo que pasa dentro de mí; ahora debo ser la columna de un grupo que confía en que yo pueda mantener un equilibrio “subjetivo/de ánimo” luego de todo estos cambios no tan cómodos o agradables.

Ese día terrible, yo les mande un email luego del despido que decía algo así (un extracto):

“…Hoy nada se ve claro, tenemos miles de expectativas (no muy positivas ninguna) pero hay algo que con mi corta o mediana edad aprendí, ya que no he tenido nunca la suerte que tienen muchas de Uds. de durar más de 20 años en un trabajo… y es que todos los días debemos ponernos la meta de hacer todo con el corazón y dar lo mejor (sin poner en riesgo nuestra vida, nuestra salud y mucho menos nuestra familia).

Vamos a respirar profundo, no perder el contacto, hacer de nuestro equipo de trabajo el mejor, hacer las cosas con amor y estoy segura que la vida nos dará las mejores respuestas a todas la inquietudes que hoy tenemos…

Las aprecio y respeto como seres humanos y como buenas profesionales”

Yo quería calmarlas y bueno en parte funciono pero también fue como firmar el compromiso de aquí estoy yo para que todo no sea tan malo, es decir, firme una carta en blanco de “aquí estaré fuerte, y cual Robín Hood para todas Uds.”.  Así que el compromiso es grande… no tanto como mi Bebe en camino pero grande.  Una de las respuesta que no olvidare a ese email fue:

“Eres nuestra cabeza y seremos tu cuerpo y echaremos todas adelante…”